¿Qué problemas tienen las personas asexuales?

¿Qué problemas tienen las personas asexuales?

Este es un resumen de las principales dificultades a las que se enfrentan las personas pertenecientes al espectro asexual.

1. Falta de visibilidad social

La gran mayoría de las personas no conocen la existencia de la asexualidad como una posible orientación o identidad sexual. No existe en el imaginario colectivo, ni es considerada cuando se habla de sexualidad humana en la escuela, los medios de comunicación o en las conversaciones del día a día.

Esto lleva a que muchas personas asexuales crezcan y vivan sientiéndose solas, marginadas, intrínsecamente dañadas por no experimentar algo que parece una necesidad y deseo fundamental para todos los seres humanos.

2. Negación y menosprecio de nuestras identidades y experiencias

Una reacción común de quienes escuchan hablar por primera vez de la asexualidad es negar su existencia, dado lo inverosímil que les parece que alguien no experimente algo que es tan natural y cotidiano en sus vidas.

Dicen que es algo absurdo, infantil, una invención para llamar la atención o el síntoma de un trastorno, y buscan por todos los medios negar nuestra propia autoridad sobre nuestras vidas, discursos y sentires. Esta negación y menosprecio constantes terminan a menudo en el acoso y el abuso emocional de personas asexuales.

3. Falta de referentes positivos

En la actualidad existen muy pocos ejemplos positivos de personajes y personalidades que se identifiquen como asexuales en la literatura y los medios de comunicación. Esta falta de representación hace que las personas en el espectro asexual no puedan ver sus experiencias reflejadas en otros, ni encontrar guías que les ayuden a navegar en la vida.

Así mismo, tampoco existen modelos positivos de relaciones sentimentales que no tengan un componente sexual, ni una valoración social de la amistad y otras relaciones no románticas que pueden tener tanto o más importancia y permanencia en la vida de una persona que una pareja o cónyuge.

4. Falta de recusos comunitarios

Aunque en las últimas décadas las comunidades asexuales han hecho un gran trabajo en pos de alcanzar y ayudar a la mayor cantidad de personas posibles, aún queda mucho por hacer.

La mayoría de los grupos asexuales funcionan exlusivamente online y son muy pocos los que organizan reuniones presenciales más o menos periódicas, usualmente solo en grandes urbes. Prácticamente no existen agrupaciones y colectivos asexuales con acceso a recursos materiales y financieros, que puedan realizar un trabajo constante y articulado con otras organizaciones sociales.

A eso se suma que la mayoría de los grupos que trabajan por la diversidad sexual desconocen el tema, y algunos incluso llegan a rechazar a las personas asexuales que se acercan a ellos.

5. Presión para ser sexualmente activxs

Muchas personas asexuales no sienten deseo de tener relaciones sexuales, ya sea que tengan una baja libido, sientan repulsión por la idea o simplemente no les llame la atención.

Sin embargo, hay mucha gente que no comprende esto, porque socialmente se considera que estas expresiones de la sexualidad son uno de los componentes fundamentales del ser humano, algo que todo el mundo desea y necesita para vivir y ser feliz. Esto se ve aún más acentuado dentro de las relaciones sentimentales, ya que la mayoría vincula el amor con el sexo.

Esto, sumado a una cultura que disculpa y trivializa el abuso emocional y sexual, lleva a que algunas personas en el espectro asexual decidan tener relaciones sexuales que no desean porque “es lo normal”, “es lo que se espera de ellas”, o porque son presionadas por sus parejas dado que es “su deber” dentro de la relación o que es necesario para “curar” su asexualidad.

6. Dificultad para acceder a servicios de salud competentes

Debido a que la falta de deseo sexual es parte del criterio diagnóstico de muchos trastornos físicos y mentales, y al desconocimiento general que existe sobre la asexualidad, muchxs profesionales de la salud responden a la misma sugiriendo o exigiendo la realización de exámenes y tratamientos innecesarios —y en ocasiones perjudiciales.

Por esto, muchas personas asexuales evitan ir a consulta de médicos y terapeutas, especiamente cuando se trata de salud reproductiva y salud mental, pues temen que si hablan honestamente sobre su asexualidad se les patologize o no se les tome en serio.

7. Falta de investigación en torno a la asexualidad

Existen pocos estudios que se centren en la asexualidad y la comunidad asexual, en nuestras experiencias y en nuestras problemáticas específicas.

Eso significa que no existen datos sobre los efectos de la invisibilidad social, la negación de nuestras experiencias; la influencia de la representación de la asexualidad en la percepción social de la misma; la historia de nuestras comunidades, sus características y formas de activismo; la relación entre las normas sexuales y la cultura de la violación en nuestras vidas; las mejores prácticas para la atención de personas asexuales en servicios de salud; entre muchos otros temas.

Además, los pocos que existen fueron en su mayoría realizados por personas no asexuales y, por tanto, no siempre reflejan nuestros lenguajes, intereses, perspectivas y necesidades.

8. Discriminación interseccional

A todo lo anterior hay que sumar los sistemas de discriminación dirigidos otros aspectos de nuestras vidas, relacionados a nuestra identidad de género, orientación romántica, diversidad funcional, grupo socioeconómico, raza, etnia o nacionalidad, etc.

En ocasiones, lo anterior choca con la representación “ideal” de la asexualidad como una orientación sexual que no está relacionada a la introversión, la falta de experiencia, la homofobia internalizada, el odio o aversión al sexo, los problemas físicos o mentales, traumas pasados o cualquiera de los otros mitos posibles. Esto provoca que muchas personas asexuales decidan no hablar abiertamente de sus experiencias, por miedo a darle una “mala imagen” a la comunidad asexual o a ser rechazadxs por sus pares.

Última actualización: 2 enero 2018